miércoles, 22 de abril de 2026

a un poema en tiempo de silencio. Alice Meynell traduce Pablo Queralt.

 


A un poema en tiempo de silencio

 

Quién te buscaba pequeña canción mía?

Este invierno del corazón de un poeta silencioso  

es de repente dulce contigo. Pero lo que eres

flor de pleno invierno quisiera poder adivinarlo.

 

Eres tú la última huérfana de tu linaje?

Te nutrió el calor del último verano muerto?  

O es la primavera oculta latente en mí

que se agita fuera de mi vista siendo tú la señal?

 

Donde miraré hacia atrás o hacia el mañana?

A otros de tu fragancia hija secreta?

Quién sabe si te reclaman las cosas últimas o las primeras?  

 

-Seas tú la última sonrisa de mi tristeza

o una alegría demasiado dulce, una alegría demasiado salvaje.

Como mi violeta de Diciembre te nombraré.  

 



TO ONE POEM IN A SILENT TIME

Who looked for thee, thou little song of mine?
    This winter of a silent poet's heart
    Is suddenly sweet with thee. But what thou art,
Mid-winter flower, I would I could divine.

 

Art thou a last one, orphan of thy line?
    Did the dead summer's last warmth foster thee?
    Or is Spring folded up unguessed in me,
And stirring out of sight,—and thou the sign?

 

Where shall I look—backwards or to the morrow
    For others of thy fragrance, secret child?
        Who knows if last things or if first things claim thee?

 

—Whether thou be the last smile of my sorrow,
    Or else a joy too sweet, a joy too wild.
        How, my December violet, shall I name thee?

 

 

 

Alice Meynell un poema traduce Pablo Queralt.

 


   A una margarita

 

Tan pequeña como eres, eres suficiente para ocultar  

como todas las cosas creadas secretos para mí,

y pones una barrera a la eternidad.

Y yo como podré alabarte bien y ampliamente


desde donde habito aquí al otro lado?

Tu pequeño velo para tan grande misterio,

cuando penetraré todas las cosas y a ti,

y luego mirar atrás? Para esto debo permanecer,


hasta que crezcas te pliegues y despliegues

literalmente entre mí y el mundo.

Entonces beberé de debajo de un manantial,

 

y desde la perspectiva de un poeta se leerá su libro.

Oh margarita mía que será mirar

desde la perspectiva de Dios incluso algo tan sencillo?



TO A DAISY

Slight as thou art, thou art enough to hide
    Like all created things, secrets from me,
And stand a barrier to eternity.
And I, how can I praise thee well and wide

From where I dwell—upon the hither side?
    Thou little veil for so great mystery,
    When shall I penetrate all things and thee,
And then look back? For this I must abide,

 

Till thou shalt grow and fold and be unfurled
Literally between me and the world.
    Then I shall drink from in beneath a spring,

 

And from a poet's side shall read his book.
    O daisy mine, what will it be to look
        From God's side even of such a simple thing?

domingo, 5 de abril de 2026

Tu propia juventud de Alice Meynell traduce Pablo Queralt

 


Tu propia juventud

 

Tu propia juventud tan poco te importa

sonriendo hacia el cielo no quisiste detener el avance del tiempo

y el cambio sobre tus fantasías más felices.

Yo guardo tu hora dorada y la devolveré. 

 

Si alguna vez en el futuro quisieras explorarlo

tu antiguo yo, cuyos pensamientos se desvanecieron como pensamientos

del año pasado,

mírame ningún espejo conserva sus miradas;

en mis infalibles esperanzas ahora lo guardo.  

 

Para proteger todas tus alegrías del paso del tiempo,

seré entonces un tesoro donde tu alegre

feliz y reflexivo pasado permanezca inalterado.

 

Seré entonces un jardín encantado ajeno al cambio

en que tu junio nunca se haya ido.

Pasea un rato por allí entre mis recuerdos. 



 

YOUR OWN FAIR YOUTH

Your own fair youth, you care so little for it—
    Smiling towards Heaven, you would not stay the advances
    Of time and change upon your happiest fancies.
I keep your golden hour, and will restore it.

 

If ever, in time to come, you would explore it—
    Your old self, whose thoughts went like last year's pansies,
    Look unto me; no mirror keeps its glances;
In my unfailing praises now I store it.

 

To guard all joys of yours from Time's estranging,
    I shall be then a treasury where your gay,
        Happy, and pensive past unaltered is.

 

I shall be then a garden charmed from changing,
    In which your June has never passed away.
        Walk there awhile among my memories.

 

 

 

Pensamientos de Alice Meynell traduce Pablo Queralt

 


Pensamientos en la separación

 

Nunca nos encontramos, sin embargo nos encontramos día tras día

en esas colinas de la vida tenues e inmensas

el bien que amamos y soñamos nuestra inocencia.

Oh colinas de la vida altas colinas! Y más altas que ellas  

 

Nuestros espíritus guardianes se encuentran en la oración y el juego.

Más allá del dolor la alegría la esperanza la larga espera por encima de las cumbres de nuestras almas muy lejos un ángel se encuentra con otro ángel en el camino.

 

Más allá de todo el bien que yo jamás creí de ti

o tú de mi, estos siempre  amo y vivo.

Y aunque no alcance tu ideal de mi, 

 

mi ángel no se queda corto se saludan uno a otro.

Quién sabe tal vez intercambien el beso que nos damos,

tú a tu crucifijo, yo a mi madre.



 

THOUGHTS IN SEPARATION

We never meet; yet we meet day by day
    Upon those hills of life, dim and immense—
    The good we love, and sleep, our innocence.
O hills of life, high hills! And, higher than they,

 

Our guardian spirits meet at prayer and play.
    Beyond pain, joy, and hope, and long suspense,
    Above the summits of our souls, far hence,
An angel meets an angel on the way.

 

Beyond all good I ever believed of thee,
    Or thou of me, these always love and live.
And though I fail of thy ideal of me,

 

My angel falls not short. They greet each other.
    Who knows, they may exchange the kiss we give,
Thou to thy crucifix, I to my mother.

jueves, 2 de abril de 2026

La sala y Un cafe Yves Bonnefoy traduce Pablo Queralt

 


                           LA SALA, EL JARDÍN

 

 

 

                                               I

 

 

Esta pieza cerrada.

Desde antes del tiempo. Los muebles, el sueño.

Se hablan en voz baja. La luz

tiende una mano a través de los cristales.

De un azul extinto, el vaso

sobre la mesa despierta.

 

Pintor, tu eres el único que teniendo recuerdos,

puede entrar hoy aquí.

Tu sabes quien ha ordenado en lo eterno,

el desorden de los trapos, recubriéndolos

de telas donde se desvanecen las imágenes.

 

Entra,

alienta el silencio que tu eres,

entra con este rojo vinoso, este ocre amarillo

este azul de otros años,

haz que ellos tomen de la mano la luz

que los guían! Ellos le muestran algunas flores

con oro de hojas secas.

Tiene en su dedo como su memoria este anillo.

 

Tu vas a permanecer allí, hasta esta noche.

Es más, pinta, que devuelva vida,

es dar existencia, así impalpable,

casi invisible, esta mano que en la oscuridad

toma la tuya.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                       II

 

 

 

 

Y habiendo vivido, allá

cuando tu vuelves a salir, que sea tu trabajo

mirar el cielo por encima de los árboles,

desde las hojas, verde oscuro. Desde este banco

en donde el color se mezcla,

y el azul oscuro acerca un poco de rosa.

 

 

Se trata de la vida y de la muerte.

Y de uno que venía, graciosamente,

a cierta hora de la noche para leer,

una hora, en este cómodo sillón, antes

que cese el derecho a no inquietarse

por el paso del tiempo.

 

 

Una hora, casi una hora. Es como si

cualquier cosa pueda ser un guante,

estaba caído de rodillas. Y sin

soñarlo para verlo, como si con una

mano, ella había buscado distraídamente,

en el fresco de la hierba.

 

 

Lo más cercano

lo más próximo. Lo más retirado 

en el pasado encantado el instante presente.

Esto se sabe en el color, donde nada cesa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                   III

 

 

 

 

 

Esa noche, la luz

anidó en el sueño y esa mañana

eso fue un mundo, y hacia la noche

lo mismo ese vestido atenuado con un poco de rosa,

esa mirada que le pide a un jardín

que todavía demore un poco al tiempo.

 

 

Pintura, sillón vacío, libro que quedó abierto.

Bajo las primeras gotas, amplias, calidas,

el color se ilumina. Ella recoge

es un guante, alguna cosa sobre la hierba crecida.

 

 

La hierba de tu jardín, pintor, mi amigo.

Ella también crece? Su verde inmenso

recubre el mundo del que tu huyes?

Si, pero, mira un animal ha dormido aquí,

la hierba esta aplastada, ha dejado un hueco

es como un signo, el signo es más

que lo que se fue, que la vida

que pasa, que la canción en la ruta

la tardanza de la noche.

 

 

Detectado el pincel en la sombra

de esta hierba da a conocer con nosotros

el ser simple de un signo:

este sueño, no, este oro,

haciendo de aquello que fue lo que quedó.

 

 

 

 

 

 

                                    UN CAFE 

 

 

 

Ese hombre y esa mujer,

su largo silencio inquieta la luz,

el viento sobre sus manos, que están inmóviles.

Pintor, anima sus dedos

con un poco de color claro. Que sea

ya como un resto de día en la noche que cae.

 

 

Y uno, luego,  

se moverá y temblará. La mesa

es el ángulo, justo debajo de las ventanas

por las cuales son visibles los altos

del cielo de la noche.

 

 

Esos cristales? No un prisma. Y su rayo

que busca en la penumbra

de la habitación.

Aquí nada más que el mundo. Allá, afuera el exterior,

la esperanza que vuelve

fatigada por su larga jornada,

por cualquier lugar de la ciudad.

 

 

Ah, mis amigos

pasen, todo es un río. Como aprender

a vivir, es decir a morir? Un poco de tiempo

para eso cuando el café esta cerrado.

Tantos malentendidos! Pero sobre el lienzo

que parece inacabado, estos vasos vacíos

pero que brillan, un poco. Esto puede ser el anillo,

de dos vidas que se fusionan.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Remordimientos de Alice Meynell traduce Pablo Queralt.

 


Remordimientos

 

Como cuando la marea baja hacia el mar derrama

por los bajos relieves de la arena

las olas que parten vuelven a abrazar la orilla

con abrazos prolongados,

 

 

así en la marea de la vida que me arrastra

desde donde mora tu verdadero corazón,

olas de mis pensamientos y recuerdos vuelven hacia ti

con despedidas cada vez más débiles;

 

agitación de manos; sueños, cuando el día olvida;

una preocupación medio perdida entre preocupaciones;

el más triste de mis versos; vago lamento;

tu nombre en mis oraciones.

 

Ojala llegará el día tan esperado,

tan pacientemente implorado,

en que yo al regresar pudiera llenar una vez más

tu pensamiento desolado;  

 

y llene tu soledad que yace aparte en un dolor

silencioso y persistente.

Te consolaré oh corazón roto,

cuando la marea vuelva a subir,

 

y rebose los pequeños lagos costeros,

y ponga a flote las algas y llene

los silenciosos charcos, ríos y riachuelos

entre las colinas interiores?

 

 

 

Regrets

As, when the seaward ebbing tide doth pour
  Out by the low sand spaces,
The parting waves slip back to clasp the shore
  With lingering embraces,--

So in the tide of life that carries me
  From where thy true heart dwells,
Waves of my thoughts and memories turn to thee
  With lessening farewells;

Waving of hands; dreams, when the day forgets;
  A care half lost in cares;
The saddest of my verses; dim regrets;
  Thy name among my prayers.

I would the day might come, so waited for,
  So patiently besought,
When I, returning, should fill up once more
  Thy desolated thought;

And fill thy loneliness that lies apart
  In still, persistent pain.
Shall I content thee, O thou broken heart,
  As the tide comes again,

And brims the little sea-shore lakes, and sets
  Seaweeds afloat, and fills
The silent pools, rivers and rivulets
  Among the inland hills?