jueves, 2 de abril de 2026

La sala y Un cafe Yves Bonnefoy traduce Pablo Queralt

 


                           LA SALA, EL JARDÍN

 

 

 

                                               I

 

 

Esta pieza cerrada.

Desde antes del tiempo. Los muebles, el sueño.

Se hablan en voz baja. La luz

tiende una mano a través de los cristales.

De un azul extinto, el vaso

sobre la mesa despierta.

 

Pintor, tu eres el único que teniendo recuerdos,

puede entrar hoy aquí.

Tu sabes quien ha ordenado en lo eterno,

el desorden de los trapos, recubriéndolos

de telas donde se desvanecen las imágenes.

 

Entra,

alienta el silencio que tu eres,

entra con este rojo vinoso, este ocre amarillo

este azul de otros años,

haz que ellos tomen de la mano la luz

que los guían! Ellos le muestran algunas flores

con oro de hojas secas.

Tiene en su dedo como su memoria este anillo.

 

Tu vas a permanecer allí, hasta esta noche.

Es más, pinta, que devuelva vida,

es dar existencia, así impalpable,

casi invisible, esta mano que en la oscuridad

toma la tuya.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                       II

 

 

 

 

Y habiendo vivido, allá

cuando tu vuelves a salir, que sea tu trabajo

mirar el cielo por encima de los árboles,

desde las hojas, verde oscuro. Desde este banco

en donde el color se mezcla,

y el azul oscuro acerca un poco de rosa.

 

 

Se trata de la vida y de la muerte.

Y de uno que venía, graciosamente,

a cierta hora de la noche para leer,

una hora, en este cómodo sillón, antes

que cese el derecho a no inquietarse

por el paso del tiempo.

 

 

Una hora, casi una hora. Es como si

cualquier cosa pueda ser un guante,

estaba caído de rodillas. Y sin

soñarlo para verlo, como si con una

mano, ella había buscado distraídamente,

en el fresco de la hierba.

 

 

Lo más cercano

lo más próximo. Lo más retirado 

en el pasado encantado el instante presente.

Esto se sabe en el color, donde nada cesa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                   III

 

 

 

 

 

Esa noche, la luz

anidó en el sueño y esa mañana

eso fue un mundo, y hacia la noche

lo mismo ese vestido atenuado con un poco de rosa,

esa mirada que le pide a un jardín

que todavía demore un poco al tiempo.

 

 

Pintura, sillón vacío, libro que quedó abierto.

Bajo las primeras gotas, amplias, calidas,

el color se ilumina. Ella recoge

es un guante, alguna cosa sobre la hierba crecida.

 

 

La hierba de tu jardín, pintor, mi amigo.

Ella también crece? Su verde inmenso

recubre el mundo del que tu huyes?

Si, pero, mira un animal ha dormido aquí,

la hierba esta aplastada, ha dejado un hueco

es como un signo, el signo es más

que lo que se fue, que la vida

que pasa, que la canción en la ruta

la tardanza de la noche.

 

 

Detectado el pincel en la sombra

de esta hierba da a conocer con nosotros

el ser simple de un signo:

este sueño, no, este oro,

haciendo de aquello que fue lo que quedó.

 

 

 

 

 

 

                                    UN CAFE 

 

 

 

Ese hombre y esa mujer,

su largo silencio inquieta la luz,

el viento sobre sus manos, que están inmóviles.

Pintor, anima sus dedos

con un poco de color claro. Que sea

ya como un resto de día en la noche que cae.

 

 

Y uno, luego,  

se moverá y temblará. La mesa

es el ángulo, justo debajo de las ventanas

por las cuales son visibles los altos

del cielo de la noche.

 

 

Esos cristales? No un prisma. Y su rayo

que busca en la penumbra

de la habitación.

Aquí nada más que el mundo. Allá, afuera el exterior,

la esperanza que vuelve

fatigada por su larga jornada,

por cualquier lugar de la ciudad.

 

 

Ah, mis amigos

pasen, todo es un río. Como aprender

a vivir, es decir a morir? Un poco de tiempo

para eso cuando el café esta cerrado.

Tantos malentendidos! Pero sobre el lienzo

que parece inacabado, estos vasos vacíos

pero que brillan, un poco. Esto puede ser el anillo,

de dos vidas que se fusionan.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Remordimientos de Alice Meynell traduce Pablo Queralt.

 


Remordimientos

 

Como cuando la marea baja hacia el mar derrama

por los bajos relieves de la arena

las olas que parten vuelven a abrazar la orilla

con abrazos prolongados,

 

 

así en la marea de la vida que me arrastra

desde donde mora tu verdadero corazón,

olas de mis pensamientos y recuerdos vuelven hacia ti

con despedidas cada vez más débiles;

 

agitación de manos; sueños, cuando el día olvida;

una preocupación medio perdida entre preocupaciones;

el más triste de mis versos; vago lamento;

tu nombre en mis oraciones.

 

Ojala llegará el día tan esperado,

tan pacientemente implorado,

en que yo al regresar pudiera llenar una vez más

tu pensamiento desolado;  

 

y llene tu soledad que yace aparte en un dolor

silencioso y persistente.

Te consolaré oh corazón roto,

cuando la marea vuelva a subir,

 

y rebose los pequeños lagos costeros,

y ponga a flote las algas y llene

los silenciosos charcos, ríos y riachuelos

entre las colinas interiores?

 

 

 

Regrets

As, when the seaward ebbing tide doth pour
  Out by the low sand spaces,
The parting waves slip back to clasp the shore
  With lingering embraces,--

So in the tide of life that carries me
  From where thy true heart dwells,
Waves of my thoughts and memories turn to thee
  With lessening farewells;

Waving of hands; dreams, when the day forgets;
  A care half lost in cares;
The saddest of my verses; dim regrets;
  Thy name among my prayers.

I would the day might come, so waited for,
  So patiently besought,
When I, returning, should fill up once more
  Thy desolated thought;

And fill thy loneliness that lies apart
  In still, persistent pain.
Shall I content thee, O thou broken heart,
  As the tide comes again,

And brims the little sea-shore lakes, and sets
  Seaweeds afloat, and fills
The silent pools, rivers and rivulets
  Among the inland hills?

 

 

 

 

 

 

 

sábado, 28 de marzo de 2026

Partida de Alice Meynell traduce Pablo Queralt.

 


Partida  

 

Adiós a quién ahora guarda silencio,

enviado fuera del alcance del oído, fuera de la vista,

mi amigo de mis amigos, a quién extrañaré

aunque no ha sido desterrado por esto,

ni él, ni la tristeza, ni la alegría.  

 

Aunque no vuelva a hablar más con él,

una voz baja resuena en la orilla.

Él no debe velar por mi lugar de descanso,

pero quién alejará a un rostro afligido

de los tristes vientos que me rodean?

 

No oiré su voz quejarse

pero quién detendrá la paciente lluvia?

Sus lágrimas no deben perturbar mi corazón

pero quién cambiará los años y apartará

al mundo de todo pensamiento de dolor?  

 

Aunque mi vida se desvanece en la penumbra,

la mañana corona la cima de la montaña;

la alegría no se ha ido de los cielos de verano  

ni la inocencia de los ojos niños

y todas esas cosas son partes de él.

 

Él no ha sido desterrado pues las lluvias

aún despiertan nuestra verde y cálida tierra

¿como puede el verano sino ser dulce?

No lo tendré a mis pies y sin embargo

mis pies pisaran flores.

 

 

Parted

Farewell to one now silenced quite,
Sent out of hearing, out of sight,—
My friend of friends, whom I shall miss,
He is not banished, though, for this,—
Nor he, nor sadness, nor delight.

Though I shall talk with him no more,
A low voice sounds upon the shore.
He must not watch my resting-place,
But who shall drive a mournful face
From the sad winds about my door?

I shall not hear his voice complain,
But who shall stop the patient rain?
His tears must not disturb my heart,
But who shall change the years and part
The world from any thought of pain?

Although my life is left so dim,
The morning crowns the mountain-rim;
Joy is not gone from summer skies,
Nor innocence from children's eyes,
And all of these things are part of him.

He is not banished, for the showers
Yet wake this green warm earth of ours.
How can the summer but be sweet?
I shall not have him at my feet,
And yet my feet are on the flowers.

 

 

martes, 24 de marzo de 2026

Linaje de Alice Meynell traduce Pablo Queralt.

 


Linaje  

 

Cuando Augusto Cesar legisló contra los ciudadanos solteros

de Roma, los declaró en cierto modo, asesinos del pueblo.

 

 

Ah no estos no!

Estos que no tuvieron hijos, no son los que entregaron

tantos muertos a la ola viajera,

los indefensos bebés de los mares que los acunan;

no son los que condenaron por decretos infalibles

a un número incontable de hombres a la tumba incontable.  

Pero los que matan

son padres. Son suyos los ejércitos. La muerte es de ellos,

la muerte de las inocencias y desesperaciones;

la muerte de los dorados y los grises.

La sentencia cuando ellos la pronuncian, no admite no.

Y la que asesina es la que da a luz,  la que da a luz.


Parentage

"When Augustus Caesar legislated against the unmarried citizens of
Rome, he declared them to be, in some sort, slayers of the people."

Ah no, not these!
These, who were childless, are not they who gave
So many dead unto the journeying wave,
The helpless nurslings of the cradling seas;
Not they who doomed by infallible decrees
Unnumbered man to the innumerable grave.
But those who slay
Are fathers.  Theirs are armies.  Death is theirs,
The death of innocences and despairs;
The dying of the golden and the grey.
The sentence, when these speak it, has no Nay.
And she who slays is she who bears, who bears.

 

 

 

 

miércoles, 18 de marzo de 2026

Noviembre azul de Alice Meynell traduce Pablo Queralt.

 


Noviembre azul

 

El color de las luces eléctricas produce un extraño efecto al dar un tono complementario al atardecer –ENSAYO SOBRE LONDRES.

 

Oh color celestial! Ciudad de Londres,

lo ha desdibujado de sus cielos,

y encapuchada en un marrón terroso

yace la ciudad sin cielo.

Ya no ondea como un estandarte este color

sobre la ancha avenida vuela;

ni la estrecha calle lleva el azul

esbelto como un estandarte.

 

 

Pero cuando las lámparas de oro y plata

colorean el rocío londinense,

y empañadas por la humedad invernal,

las tiendas brillan de nuevo,

el azul llega a la tierra y recorre la calle,

tiñe el aire contra un cielo que imita sus pies,

la multitud va coronada de azul.    

 

 

November Blue

The colour of the electric lights has a strange effect in giving a
complementary tint to the air in the early evening.—ESSAY ON
LONDON.

O, Heavenly colour!  London town
Has blurred it from her skies;
And hooded in an earthly brown,
Unheaven'd the city lies.
No longer standard-like this hue
Above the broad road flies;
Nor does the narrow street the blue
Wear, slender pennon-wise.

But when the gold and silver lamps
Colour the London dew,
And, misted by the winter damps,
The shops shine bright anew -
Blue comes to earth, it walks the street,
It dyes the wide air through;
A mimic sky about their feet,
The throng go crowned with blue.

 

 

domingo, 15 de marzo de 2026

Meditacion de Alice Meynell traduce Pablo Queralt.

 


Meditación

 

No fue algo repentino de gloria y temor

la venida del Señor sino que los queridos

días lentos de la naturaleza se sucedieron

para formar de su madre al Salvador

uno de los hijos del año.

 

 

La tierra, la lluvia recibieron la confianza,

-El sol y el rocío para formar al Justo.

El extrajo de ellos la vida diaria,

conforme a sus propios decretos,

quién crea al hombre del polvo fértil.

 

 

El dulce verano y el invierno salvaje

trajeron al mundo al Inmaculado.

Las felices primaveras renovaron de nuevo

su pan de cada día el grano que crece

el alimento y el vestido del niño.

 

meditation

 _

 

 No sudden thing of glory and fear
  Was the Lord's coming; but the dear
Slow Nature's days followed each other
To form the Saviour from his Mother
--One of the children of the year.

The earth, the rain, received the trust,
--The sun and dews, to frame the Just.
  He drew his daily life from these,
  According to his own decrees
Who makes man from the fertile dust.

Sweet summer and the winter wild,
These brought him forth, the Undefiled.
  The happy Springs renewed again
  His daily bread, the growing grain,
The food and raiment of the Child.

 

 


jueves, 12 de marzo de 2026

A pricipios de Primavera Alice Meynell traduce Pablo Queralt

 


A principios de primavera

 

Oh primavera te conozco! busca la dulce sorpresa

en los ojos de los niños pequeños.

Pero he aprendido con los años y conozco aun

la violeta plegada.

Mi oído despierto al silencio, puede predecir

la campana intermitente del cuco.

Vago en un tiempo gris que encierra

junio y los rosales silvestres.

Un año de procesiones de flores pasa

a mis pies, sobre la hierba.

Y todos ustedes dulces pájaros aún silenciosos, conozco

las notas que tanto los conmueve

tus canciones a medio concebir en los oscuros y queridos

comienzos del año.

En estos días jóvenes meditas tu parte;

lo tengo todo de memoria.

Conozco los secretos de las semillas de las flores

ocultas y cálidas con las lluvias,  y como al encender la primavera, el cuco alterará su intervalo.

Pero ni una flor ni una canción

que reflexiono son mías, pero del recuerdo.

Callaré en esos días deseados

ante un mundo inspirado.

Oh queridos pájaros pardos, compongan sus antiguas frases,

tierra tus margaritas familiares.        

 

El poeta reflexiono sobre la altura oscura,

entre dos estrellas hacia la noche,

su propósito en su corazón. Observé un espacio,

el significado de su rostro:

había un secreto allí, huido de la tierra y los cielos,

oculto en sus jóvenes ojos grises.     

Mi corazón y todo el verano esperan su elección,

y se maravillan de su voz.

Quién predecirá sus canciones y quién aspirará

sino a adivinar su lira?

Dulce tierra conocemos tus misterios más oscuros,

pero él es el señor de los suyos.  

 

 

 

In Early Spring

O Spring, I know thee!  Seek for sweet surprise
In the young children's eyes.
But I have learnt the years, and know the yet
Leaf-folded violet.
Mine ear, awake to silence, can foretell
The cuckoo's fitful bell.
I wander in a gray time that encloses
June and the wild hedge-roses.
A year's procession of the flowers doth pass
My feet, along the grass.
And all you sweet birds silent yet, I know
The notes that stir you so,
Your songs yet half devised in the dim dear
Beginnings of the year.
In these young days you meditate your part;
I have it all by heart.
I know the secrets of the seeds of flowers
Hidden and warm with showers,
And how, in kindling Spring, the cuckoo shall
Alter his interval.
But not a flower or song I ponder is
My own, but memory's.
I shall be silent in those days desired
Before a world inspired.
O dear brown birds, compose your old song-phrases,
Earth, thy familiar daisies.

The poet mused upon the dusky height,
Between two stars towards night,
His purpose in his heart.  I watched, a space,
The meaning of his face:
There was the secret, fled from earth and skies,
Hid in his gray young eyes.
My heart and all the Summer wait his choice,
And wonder for his voice.
Who shall foretell his songs, and who aspire
But to divine his lyre?
Sweet earth, we know thy dimmest mysteries, But he is lord of his.