Partida
Adiós a quién ahora guarda silencio,
enviado fuera del alcance del oído, fuera de la
vista,
mi amigo de mis amigos, a quién extrañaré
aunque no ha sido desterrado por esto,
ni él, ni la tristeza, ni la alegría.
Aunque no vuelva a hablar más con él,
una voz baja resuena en la orilla.
Él no debe velar por mi lugar de descanso,
pero quién alejará a un rostro afligido
de los tristes vientos que me rodean?
No oiré su voz quejarse
pero quién detendrá la paciente lluvia?
Sus lágrimas no deben perturbar mi corazón
pero quién cambiará los años y apartará
al mundo de todo pensamiento de dolor?
Aunque mi vida se desvanece en la penumbra,
la mañana corona la cima de la montaña;
la alegría no se ha ido de los cielos de verano
ni la inocencia de los ojos niños
y todas esas cosas son partes de él.
Él no ha sido desterrado pues las lluvias
aún despiertan nuestra verde y cálida tierra
¿como puede el verano sino ser dulce?
No lo tendré a mis pies y sin embargo
mis pies pisaran flores.
Farewell to one now silenced quite,
Sent out of hearing, out of sight,—
My friend of friends, whom I shall miss,
He is not banished, though, for this,—
Nor he, nor sadness, nor delight.
Though I shall talk with him no more,
A low voice sounds upon the shore.
He must not watch my resting-place,
But who shall drive a mournful face
From the sad winds about my door?
I shall not hear his voice complain,
But who shall stop the patient rain?
His tears must not disturb my heart,
But who shall change the years and part
The world from any thought of pain?
Although my life is left so dim,
The morning crowns the mountain-rim;
Joy is not gone from summer skies,
Nor innocence from children's eyes,
And all of these things are part of him.
He is not banished, for the showers
Yet wake this green warm earth of ours.
How can the summer but be sweet?
I shall not have him at my feet,
And yet my feet are on the flowers.

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