El poema embudo en el
cuál todas sus imágenes, versos confluyen en un punto final que se estrecha, se
aúna en esa resolución o remate de estrechez final de camino común de toda su
estructura. Como un camino helicoidal de las palabras, versos que se nuclean en
esa temática, musicalidad o idea embudo final como desembocadura.
El poema es un movimiento
no se sabe hacia donde o hasta cuando, un mar un río que nos envuelve con su
oleaje.
Por más que
escribamos es difícil expresarse, las palabras son las dueñas de la trama, solo
entre tejido y tejido asoma el que soy, no las podemos domar, solo volar en su
carrera acostumbrarnos a ese soplido.
Lo ordinario y lo
extraordinario, la contraposición de algo de lo común, lo cotidiano, allí nace
la mise en escene del poema. Que cuando luego se agrega lo fantástico, lo
inesperado o lo mitológico o la imagen grande abarcativa y la contraposición
del cuadro, lo chico en una toma de lejos y la siguiente en primer plano constituyen
la situación de drama.
Para escribir hay que
tener la caja bien aceitada, saber cuando hacer un rebaje cuando acelerar,
punta y taco, taco y punta, tomar la curva en el sonido del viento sino el
poema se desbarranca, tener buenos mecánicos para no entrar a boxes, que las
palabras rueden, patinen, bailen solas mecánicas sigan su ruta, la ruta del
poema que encuentren la intención hasta la bandera a cuadros. Pero la bandera
nunca llega, siempre hay algo más, alguna corrección algo, no es posible estar
completos y si lo estamos casi seguro que el poema es un fracaso.
Poemas refracturados
en vías de consolidación de lo que fue un libro deshechado, que intenta salir a
flote como una nueva barca abarcativa
que no deshonre la
belleza, como un plan de corrección, de rescate de un texto.
No renunciar al
deseo, cumplir el deseo aun sin éxito o sobretodo sin tener éxito por el placer
de hacer lo que nos gusta, el poema que nos gusta. O mejor todavía renunciar al
deseo para andar sin desear a lo que fluye, para conocer, para ser y encontrar
el poema que se nos revela, se nos presenta sin condicionamientos.






