miércoles, 29 de enero de 2025

Sugar. Eric Sarner. Fragmento2. Traduccion Pablo Queralt.

 

2

Un adolescente inofensivo,


más bien enclenque, a menudo enfermo,

eso es lo que era.

Mas tarde entendí que estas enfermedades

habían sido organizadas.

Que mi madre le había puesto nombre

antes que se declararan, como si algo oscuro

en ella hubiera querido hacerlas realidad.  

Era su forma de amarme? Durante mucho tiempo

fue como si su pecho encima de mi

hubiera ocultado el mundo.

Ese pecho tenía una mirada imperiosa

dando lecciones de amor, voraz

como el ojo de un prisionero cuando ve una silueta

a lo lejos y trata de quedársela para si.

 

 

 

Sin embargo la silueta se aleja

poco a poco sale de su campo

y no le pertenece a ella ni a él.

Un niño, el infante

el que aún no habla,

solo sabe a que pertenecer.

Entonces crecí pegado a este pecho,

abandonado en él,

destrozado contra la areola. 

Asfixia mamaria. Ni siquiera

sabía que estaba oprimida.

En el patio del recreo fue su vientre

en que caminé.

Sobre todo no le hagas daño.

Me requirieron. Amarla. Ser para ella.

Un día para librarme del estreñimiento,

me hizo sentar en la mesa frente de ella.

Ella había cantado una canción.

Todo lo que hubiera salido de mi

se le hubiera escapado a ella.

De mi no salió nada

que de antemano le perteneciera.

Nada que le conviniera.

Posteriormente quise protegerme de este monstruoso

encanto haciéndome boxeador.

 

 

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