jueves, 13 de agosto de 2026

Dicho al oido por Pablo Queralt

 


El poema embudo en el cuál todas sus imágenes, versos confluyen en un punto final que se estrecha, se aúna en esa resolución o remate de estrechez final de camino común de toda su estructura. Como un camino helicoidal de las palabras, versos que se nuclean en esa temática, musicalidad o idea embudo final como desembocadura.

El poema es un movimiento no se sabe hacia donde o hasta cuando, un mar un río que nos envuelve con su oleaje.

Por más que escribamos es difícil expresarse, las palabras son las dueñas de la trama, solo entre tejido y tejido asoma el que soy, no las podemos domar, solo volar en su carrera acostumbrarnos a ese soplido.

Lo ordinario y lo extraordinario, la contraposición de algo de lo común, lo cotidiano, allí nace la mise en escene del poema. Que cuando luego se agrega lo fantástico, lo inesperado o lo mitológico o la imagen grande abarcativa y la contraposición del cuadro, lo chico en una toma de lejos y la siguiente en primer plano constituyen la situación de drama.  

Para escribir hay que tener la caja bien aceitada, saber cuando hacer un rebaje cuando acelerar, punta y taco, taco y punta, tomar la curva en el sonido del viento sino el poema se desbarranca, tener buenos mecánicos para no entrar a boxes, que las palabras rueden, patinen, bailen solas mecánicas sigan su ruta, la ruta del poema que encuentren la intención hasta la bandera a cuadros. Pero la bandera nunca llega, siempre hay algo más, alguna corrección algo, no es posible estar completos y si lo estamos casi seguro que el poema es un fracaso.

Poemas refracturados en vías de consolidación de lo que fue un libro deshechado, que intenta salir a flote como una nueva barca abarcativa

que no deshonre la belleza, como un plan de corrección, de rescate de un texto. 

No renunciar al deseo, cumplir el deseo aun sin éxito o sobretodo sin tener éxito por el placer de hacer lo que nos gusta, el poema que nos gusta. O mejor todavía renunciar al deseo para andar sin desear a lo que fluye, para conocer, para ser y encontrar el poema que se nos revela, se nos presenta sin condicionamientos.

 

 

 

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